La reciente ofensiva liderada por Israel contra Irán, sumada a la intervención directa de Estados Unidos en ataques a instalaciones nucleares, marca un nuevo punto de inflexión a nivel mundial.
Desde el pasado13 de junio se conoció el Inicio de la ofensiva israelí contra Irán, con el lanzamiento de la Operación Rising Lion, la cual consistió en ataques aéreos y drones contra más de 100 objetivos, incluidos los centros nucleares y mandos de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC). En el ataque murieron algunos oficiales de alto rango y científicos vinculados al avance del programa nuclear iraní. El operativo pretendía frenar el desarrollo de armas atómicas, tecnología nuclear y la formación de nuevos expertos en dicho territorio
Por su parte, la contraofensiva de la República islámica no se hizo esperar: se ejecutó la Operación “True Promise 3” contra Israel, lanzando 150 misiles balísticos y más de 100 drones sobre el país. Su ejecución provocó acciones de respuesta por parte de EE. UU., quien suspendió desde el 15 de junio las negociaciones nucleares en Mascate (Omán) sobre los límites al enriquecimiento nuclear y misiles balísticos, iniciando la evacuación de ciudadanos estadounidenses desde Israel, junto con la activación vuelos de emergencia y naves marítimas para su regreso tras las alertas por misiles iraníes.
Posteriormente, el 19 de junio algunas Imágenes satelitales revelaron el retiro de aviones de guerra estadounidenses de la base de Al Udeid (Qatar), indicando una preparación ante una escalada mayor o ataque preventivo iraní a bases aliadas. Así, el 21 de junio EE.UU. desarrolló la primera acción ofensiva en el marco de este conflicto, que consistió en ataques directos contra tres sitios nucleares iraníes (complejos de Natanz, Arak y un centro logístico vinculado al IRGC), declarando a su vez que “se reserva el derecho de nuevas acciones si Irán ataca personal o bases estadounidenses”.
Irán respondió al ataque el lunes 23 de junio lanzando misiles balísticos de corto y mediano alcance contra la base aérea estadounidense de Al Udeid, en Qatar. Esta acción no tuvo mayor impacto toda vez que los misiles fueron interceptados previamente casi en su totalidad. De esta manera, este martes 24 de junio fue declarado un alto el fuego mediado por Trump. Pese a que hubo algunas violaciones puntuales, se ha mantenido la tregua hasta el momento.
Lo que para algunos sectores políticos podría ser un acto de diplomacia, la vinculación de EE.UU. al conflicto entre Israel e Irán despierta una gran zozobra, sobre todo tras las declaraciones del mandatario Donald Trump acerca de evitar tomar partido en otros eventos recientes como los de Rusia y Ucrania o India y Pakistán. El respaldo de la potencia mundial americana resultaría clave en el desarrollo de este conflicto.
Sobre este tema, Diana Marcela Rojas, docente del Instituto de estudios Políticos y Relaciones Internacionales, IEPRI, afirmó:
“(…) si lo planteamos en el ámbito de la política actual, sin duda Israel tiene una estrategia que es alcanzar el máximo nivel de seguridad para el Estado israelí, debilitando o eliminando a sus enemigos en la región de Medio Oriente. Para eso cuenta con considerables y modernos recursos tecnológicos y también con el respaldo político interno de la mayoría de la población, (…) y uno de esos respaldos es el de Estados Unidos. Ese es un elemento clave.”.
Aunque la potencia del ataque israelí ha sido significativa, existe una preocupación creciente por la acción de desatar un posible conflicto en escalada que involucre daños irreparables. Del mismo modo la población civil que ha sido evacuada manifiesta tensiones por el panorama nuclear.
Asimismo, la intervención de Trump ha suscitado comentarios reflexivos sobre su accionar improvisado y riesgoso a nivel mundial, llegando a cuestionar la coherencia de sus decisiones y la consciencia plena que parece no estar ostentando:
“Trump basa su estilo de gobierno en la improvisación (…) Entonces en términos generales, hay que decir que esta idea de un pensamiento racional, de una estrategia clara, o de un plan eh establecido, le son ajenas a la actual administración. Tenemos una administración que reacciona en un sentido u otro, de manera muy rápida, que vuelve muy contingente y que genera mucha incertidumbre en la política internacional, frente a la cual no se sabe muy bien a qué atenerse.” Comentó la profesora Diana Rojas.
La reciente ofensiva liderada por Israel contra Irán, sumada a la intervención directa de Estados Unidos en ataques a instalaciones nucleares, marca un nuevo punto de inflexión a nivel mundial. La gravedad de estos hechos no solo radica en la escala y precisión de los bombardeos, sino en lo que representan: la legitimación del uso preventivo de la fuerza sobre sospechas estratégicas y la creciente erosión del derecho internacional como mecanismo para resolver disputas.
Aunque acotada, la participación militar de Estados Unidos refuerza la percepción de un conflicto impulsado por actores externos, en el que la diplomacia pierde terreno frente a las decisiones armadas. En un contexto regional marcado por una frágil estabilidad, esta escalada podría sentar un precedente riesgoso al legitimar el uso preventivo de la fuerza y debilitar aún más las opciones de una salida negociada.
Bogotá, martes 24 de junio de 2025
Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales IEPRI
Redactó: Daniela Galvez – Oficina de comunicaciones
Revisó y aprobó: Carlos Alberto Patiño – coordinador del área de comunicaciones
IEPRI.