Colombia ha sido escenario en las últimas semanas de una preocupante escalada de violencia, con atentados que han golpeado tanto a la Fuerza Pública como a la población civil en distintas regiones del país.
Las últimas semanas han sido escenario de varios hechos violentos en diferentes ciudades de Colombia, que ponen de manifiesto una creciente ola de violencia en el país. Dos ataques simultáneos sacudieron a los departamentos de Valle del Cauca y Antioquia: En Cali, un camión cargado de explosivos detonó frente a la Escuela Militar de Aviación Marco Fidel Suárez, dejando un saldo de cinco muertos y más de treinta heridos, entre ellos civiles y militares. Paralelamente, en Amalfi, un dron derribó un helicóptero policial en plena operación antinarcóticos, lo que ocasionó la muerte de ocho agentes. A estos hechos se suman recientes acciones violentas en Bogotá, incluyendo el atentado contra el senador Miguel Uribe Turbay, lo que preocupa a la ciudadanía en general por sus implicaciones políticas y sociales.
El profesor Eduardo Pizarro, miembro fundador, exdirector y docente del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (IEPRI) de la Universidad Nacional de Colombia, analizó el trasfondo de estos ataques:
“A mi modo de ver, esta serie de atentados contra la Fuerza Pública y en el caso del candidato del partido uribista, se inscriben en una lógica de debilitar al Estado por parte de los grupos armados no estatales. En las fronteras marítimas y terrestres más vulnerables del país, debilitar al Estado garantiza el éxito de la consolidación de estas gobernanzas criminales en las fronteras y el control de rentas ilegales.”
Asimismo, el profesor advirtió sobre los riesgos que estas acciones suponen para la vida política y democrática del país:
“El atentado contra el senador Miguel Uribe Turbay igualmente genera un clima de perturbación, un clima difícil en el contexto electoral que debilita la democracia y la gobernabilidad del sistema político en Colombia. Yo creo que los colombianos estamos enfrentando una multiplicidad de desafíos por parte de grupos armados no estatales y el país tiene que reaccionar porque esto puede erosionar no solamente el orden público, sino la democracia y la gobernabilidad en el país.”
Los recientes hechos podrían confirmar una estrategia de intimidación y confrontación directa por parte de grupos armados ilegales, lo que plantea desafíos de gran magnitud para la seguridad nacional, la estabilidad institucional y el ejercicio pleno de la democracia en Colombia. Este panorama resulta inquietante toda vez que pronosticaría un posible periodo de transición política marcado por la violencia.
Bogotá, miércoles 10 de Septiembre de 2025
Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales IEPRI
Redactó: Daniela Galvez – Oficina de comunicaciones
Revisó y aprobó: Carlos Alberto Patiño – coordinador del área de comunicaciones IEPRI.