El hundimiento de la consulta popular y de varias de las reformas propuestas por el gobierno Petro ha demostrado algunos puntos débiles que no se han tomado en cuenta.
En días pasados El Senado de la República dio a conocer su veredicto sobre la no aprobación de la consulta popular propuesta por el presidente Gustavo Petro, tras el hundimiento de la reforma laboral. La nueva negativa causó distintas reacciones de apoyo y desaprobación, argumentando un supuesto fraude al momento de las votaciones, en donde 49 senadores se pronunciaron en contra y 47 a favor, argumentando que no se dieron las garantías ni el tiempo adecuado para que todos los parlamentarios hicieran presencia en la sala.
La consulta popular que pretendía realizarse tenía como propósito incluir a la ciudadanía en la decisión de aprobar la reforma laboral a través de 12 preguntas que resumían algunos de los ejes más importantes del documento base, incluyendo la duración de la jornada laboral, los recargos por horas extra, la seguridad social para los empleados de plataformas digitales, las licencias por menstruación y la contratación por prestación de servicios.
El rechazo no fue del agrado del presidente, quien rápidamente convocó a movilizaciones masivas y pacíficas en defensa de los derechos laborales de los colombianos. Sobre este tema, el profesor Juan Gabriel Gómez, abogado del Externado de Colombia, Ph.D. en Ciencia Política de la Universidad Washington en Saint Louis y docente asociado de la Universidad Nacional de Colombia, comentó:
“La consulta es una manera de obtener la expresión de la voluntad popular. No es un instrumento para construir consensos, sin embargo, cuando se dificulta construirlos, sí se puede acudir a este tipo de mecanismos que funcionan como un árbitro entre partidos políticos. El uso de estos mecanismos puede contribuir a cerrar los capítulos de las diferencias entre partidos, o puede también agudizar e intensificarlas. Me parece que la convocatoria del presidente Petro ha logrado lo segundo y no lo primero”.
El hundimiento de la consulta popular y de varias de las reformas propuestas por el gobierno Petro ha demostrado algunos puntos débiles que no se han tomado en cuenta para que exista la aprobación total o parcial de los documentos: en principio, dentro de los argumentos entregados frente a la negación de la reforma está que su construcción no tomó en cuenta la posición del sector privado, cuya postura ha sido reiterativamente negativa tras la incapacidad de asumir las metas salariales que ésta obligaría. Del mismo modo, la incapacidad del presidente y su gabinete para dar apertura al diálogo sin presiones ni argumentos radicales que imposibiliten el consenso.
Por su parte, la convocada consulta popular también tenía varios puntos en contra: en primer lugar, el despliegue presupuestal y logístico que se necesitaba era demasiado amplio. Las 12 preguntas formuladas se consideraban viciadas y sin una pedagogía adecuada, solo eran un vehículo que daba lugar a una sola respuesta. Esto también dio cuenta de un mecanismo que en realidad no buscaba aprobar una reforma, sino imponerla en un tiempo muy limitado previo a las nuevas elecciones presidenciales, lo que también generó mucho ruido por parte de la oposición y otros sectores que catalogaron esta decisión como “estratégica”.
“En mi opinión, el pacto histórico no ha hecho mayores esfuerzos por lograr una concertación nacional que e permita construir un gran acuerdo nacional para enfrentar los principales desafíos que tiene el país que son la corrupción, la desigualdad, la inseguridad y las consecuencias de las alteraciones climáticas. Estamos viendo otro capítulo más de esa fractura que le resulta al país bastante costosa”. Afirmó el profesor Juan Gabriel Gómez.
Bogotá, martes 20 de mayo de 2025
Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales IEPRI
Redactó: Daniela Galvez – Oficina de comunicaciones
Revisó y aprobó: Carlos Alberto Patiño – coordinador del área de comunicaciones IEPRI.