Las negociaciones entre ambos países se encuentran estancadas sin una verdadera proyección de avance, aunque sí con diferencias marcadas entre las condiciones de tregua.
Desde el pasado 15 de mayo, la atención internacional volvió a centrarse en el conflicto entre Rusia y Ucrania, tras un proceso de negociación que tuvo como resultado un nuevo intercambio de mil prisioneros por cada parte. Este gesto interpretado por algunos analistas políticos como una señal de distensión, no ha sido determinante para lograr visualizar una posible salida negociada al conflicto, el cual permanece estancado desde entonces.
El problema entre Rusia y Ucrania detonó con la invasión militar rusa del 24 de febrero de 2022, justificada por el Kremlin como una “operación especial” para proteger a las poblaciones rusoparlantes del Este ucraniano y evitar una supuesta expansión de la OTAN en sus fronteras. Sin embargo, este suceso se alimenta de un trasfondo cargado de múltiples tensiones geopolíticas, agravadas desde la anexión rusa de Crimea en 2014 y el apoyo de Moscú a los separatistas en Donetsk y Luhansk. Desde entonces, la guerra generada por intereses territoriales, estratégicos y simbólicos de ambos países acarrea consigo un alto costo humanitario y el involucramiento de potencias extranjeras. Por un lado, Ucrania lucha por sostener su soberanía e integridad territorial; Rusia, por su parte, busca consolidar su influencia regional y frenar el crecimiento e influencia de Ucrania en Occidente, convirtiendo este conflicto en una pugna global por el orden internacional.
Ante los medios de comunicación y otros escenarios públicos, ambos países han realizado gestos simbólicos acompañados de declaraciones de voluntad política abierta al diálogo. No obstante, las negociaciones se encuentran estancadas sin una verdadera proyección de avance, aunque sí con deferencias marcadas entre las condiciones de tregua.
Sobre este tema, Carlos Alberto Patiño, doctor en Filosofía, profesor titular de la Universidad Nacional de Colombia y autor del libro “Guerra en Ucrania” afirmó:
“Esta negociación del viernes 16 de mayo fue una negociación que no tuvo ninguna relevancia, como lo dijo mismo Vladimir Putin, el presidente de la Federación de Rusia, porque no se negoció un alto al fuego ya que Rusia ha evitado negociar un alto el fuego. Se estableció fundamentalmente un intercambio de prisioneros, que es algo que se ha venido haciendo de manera permanente entre Rusia y Ucrania, especialmente desde que se acabó la primera ronda de negociaciones en abril de 2022, la cual terminó porque se descubrieron los crímenes de lesa humanidad realizados por fuerzas rusas contra la población ucraniana”.
Cabe resaltar que, desde el inicio del conflicto, Estados Unidos había desempeñado un papel importante como principal aliado militar, financiero y diplomático de Ucrania. Sin embargo, en las últimas semanas, ese rol ha cambiado de manera estratégica con el presidente Donald Trump, quien, desde su segundo mandato, ha mostrado su respaldo a las demandas de Vladimir Putin llegando a señalar a Ucrania de “responsable de la guerra” tras negarse a ceder.
Finalmente, Estados Unidos anunció su intención de marginarse de las negociaciones directas, argumentando que corresponden a Moscú y Kiev. Esta postura ha generado inquietud entre los aliados europeos de Ucrania, ya que el actual distanciamiento de la potencia norteamericana podría debilitar la capacidad de presión sobre Rusia y dejar a Ucrania en una posición más vulnerable frente a futuras imposiciones del Kremlin.
“En realidad Rusia no quiere buscar una terminación de la guerra. Cree que lo que se le ofrece aún es poco y que puede lograr una victoria total a través de la vía militar y en este contexto, pues, ha sido obvio que los Estados Unidos han actuado de forma proclive a las exigencias de Moscú, tal y como lo dejó claro Pete Hegseth, secretario de defensa de los Estados Unidos en la sesión de la OTAN en Bruselas. (…) En consecuencia, no ha habido realmente ningún avance frente a la guerra en Ucrania y, por el contrario, las repercusiones globales de la guerra Ucrania siguen actuando en todo el resto del mundo”.
Por su parte, aunque el Kremlin ha confirmado que se encuentra trabajando en un borrador de memorando de paz, la sociedad ucraniana se encuentra muy afectada. Tras un largo periodo de enfrentamientos militares y ataques directos entre ambas naciones, la población civil muestra escepticismo ante las posibles ofertas de paz provenientes de Moscú.
Bogotá, martes 27 de mayo de 2025
Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales IEPRI
Redactó: Daniela Galvez – Oficina de comunicaciones
Revisó y aprobó: Carlos Alberto Patiño – coordinador del área de comunicaciones IEPRI.