Delegaciones de varios países abandonaron la Asamblea de la ONU durante el discurso de Netanyahu. El gesto reflejó la creciente presión internacional contra la ofensiva israelí en Gaza.
En el marco del debate de la 80.ª Asamblea General de Naciones Unidas, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu pronunció un discurso en Nueva York el pasado 26 de septiembre que reavivó las tensiones internacionales por el conflicto en Gaza. Durante su intervención (en la que defendió continuar con la ofensiva contra Hamas y cuestionó la decisión de varios países de reconocer al Estado palestino), decenas de delegaciones abandonaron el recinto en señal de protesta, dejando el salón visiblemente vacío y enviando un mensaje claro de aislamiento diplomático hacia Israel.
Netanyahu calificó la reciente ola de reconocimientos a Palestina como un mensaje equivocado que “alienta el terrorismo”, y afirmó que su país debe “terminar la tarea” en Gaza. El momento fue tomado con indignación por varias delegaciones, especialmente de países árabes, africanos y europeos, que optaron por retirarse del salón como acto simbólico contra la continuidad del conflicto.
Algunos expertos aseguran que la protesta internacional debe leerse en clave histórica y política, como explica Sandra Borda, profesora asociada del Departamento de Ciencia Política y Estudios Globales de la Universidad de los Andes:
“La Asamblea General fue un escenario muy potente para mostrar toda la variedad de reacciones como la de los europeos, que es una reacción muy importante teniendo en cuenta que muchos de sus países fueron justamente quienes gestaron el Estado de Israel después de la Segunda Guerra Mundial para proteger a la población judía y hoy, básicamente a través del reconocimiento político del Estado palestino, están enviando un mensaje de presión diplomática en contra del régimen de Netanyahu y en la estrategia militar que está adelantando.”
En paralelo, distintas voces del sur global se hicieron sentir en la plenaria, como en el caso de Gustavo Petro y otros mandatarios. Al respecto, la profesora Sandra Borda añade:
“También hay otras estrategias y otros modelos de reacción mucho más fuertes y mucho más radicales, como el presidente colombiano que propone la creación de una fuerza militar multinacional que ayude a resistir el embate militar de Israel apoyado por Indonesia; y otros países más del sur global, que tienen un tono mucho más vocal y más radical en contra de lo que está haciendo Israel. (…) Creo que lo que vimos es el inicio de una estrategia diplomática que puede adquirir visos multilaterales o que puede ser agregado de reacciones unilaterales y que efectivamente, terminaron en el inicio de la gestación de un plan de paz liderado por Estados Unidos.”
Sin duda, la salida de decenas de delegaciones durante el discurso de Netanyahu podría simbolizar un creciente aislamiento político para Israel. Asimismo, el escenario evidenció la presión internacional dividida entre la postura de Europa (que ejerce presión a través del reconocimiento político de Palestina) y la postura de otras naciones del sur global (que plantean acciones más radicales, incluso militares).
Por su parte, a pesar de las tensiones, Washington se perfila como un actor central en la posible gestación de un nuevo plan de paz, aunque con limitaciones ante el rechazo que suscitan las políticas israelíes. La crisis refleja tanto la potencia como la fragilidad del sistema multilateral, al quedar dividido entre sanciones simbólicas, reconocimientos diplomáticos y propuestas de acción directa.
Bogotá, miércoles 1 de octubre de 2025
Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales IEPRI
Redactó: Daniela Galvez – Oficina de comunicaciones
Revisó y aprobó: Carlos Alberto Patiño – coordinador del área de comunicaciones IEPRI.