Las posibles consecuencias de la guerra comercial especialmente entre potencias como Estados Unidos y China ya empiezan a hacerse evidentes.
Tras la implementación de la política arancelaria del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se hizo evidente una significativa desaceleración de la economía mundial anunciada por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Los gravámenes impuestos por la potencia norteamericana sobre los productos que son importados a la nación, desestabilizaron considerablemente las estructuras de libre comercio a nivel internacional desatando una guerra comercial que vincula varias de las potencias mundiales que no han tardado en promover estrategias de contención y respuesta.
Las posibles consecuencias de la guerra comercial especialmente entre potencias como Estados Unidos y China ya empiezan a hacerse evidentes; la incertidumbre ha impactado las decisiones de inversión en numerosos países ante la falta de claridad sobre el futuro de los aranceles. Del mismo modo, está interrumpiendo las cadenas globales de suministro, causando una reducción a la capacidad de producción internacional. Por otra parte, el manejo de la política económica se ha vuelto más complejo: bancos centrales como la Reserva Federal, que venían bajando tasas de interés para apoyar la recuperación de los efectos de la pandemia, han tenido que pausar estas medidas.
Sobre esto, Jorge Armando Rodríguez Alarcón, economista y Ph. D. en Políticas Públicas, docente de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia, afirmó:
“Sobre las consecuencias económicas de la guerra comercial, yo diría, en primer lugar, que ha creado una inmensa incertidumbre para la actividad económica a nivel mundial (…) los empresarios van a volverse más reticentes a hacer inversiones en Estados Unidos o en otros países por no saber qué va a pasar con los aranceles (…) En segundo lugar, ha generado artificialmente un choque de oferta (…), afectando las cadenas de suministro en una forma que guarda algunas similitudes con lo sucedido durante la pandemia. Esto se ha empezado a manifestar en la escasez de algunos bienes en el mercado de Estados Unidos y a nivel internacional y en el aumento de las presiones inflacionarias. En tercer lugar, el manejo de la política económica de los países, incluyendo la política económica colombiana, se ha complicado enormemente. La Reserva Federal y otros bancos centrales venían reduciendo las tasas de interés para contribuir a la recuperación de las economías después de la pandemia y de haber logrado cierto éxito en la reducción de la inflación. Esa reducción de tasas de interés por lo menos se ha pausado, si es que no se ha frenado. Como consecuencia de todo lo anterior, hay serias amenazas de estanflación, un fenómeno que combina estancamiento económico con inflación”.
Por su parte, el FMI estima un crecimiento global del 2,8% para este año, afectado por varios factores dentro de los cuales se encuentran las políticas proteccionistas de Trump, la posibilidad de una estanflación en Estados unidos y una posible caída del comercio mundial, proyectado al 1,7% en 2025.
Sin embargo, Colombia no está al margen de la crisis. Según un informe especial elaborado por la corporación financiera colombiana “Corficolombiana” miembro del grupo AVAL, el país también presenta un estancamiento: Aunque el consumo privado ha sido un motor de la economía colombiana, la inversión ha caído del 20% del PIB en 2022 al 17,1% en 2024, y permanece estancada. Esto se atribuye a la pérdida de confianza empresarial y a las políticas que los han afectado. Del mismo modo, el sector de la construcción ha experimentado un declive del 6,5%, influenciado por altas tasas de interés y retrasos en subsidios estatales, lo que afecta negativamente el empleo y la actividad económica.
También, siguiendo un reportaje del diario El País de España, la economía colombiana ha estado impulsada por el consumo, pero esta tendencia muestra signos de insostenibilidad, con un aumento del endeudamiento familiar y una disminución del recaudo tributario.
“En Colombia también se han visto afectadas las expectativas de crecimiento económico de 2025, se han ajustado a la baja. En general se tenía una previsión de 3% en el momento están por el orden del 2.6%. A raíz de eso, la inversión, el empleo y los ingresos de la población se verían lesionados en nuestro país y pues todo causado por esta guerra comercial desatada inicialmente por los Estados Unidos y la administración Trump”. Afirmó el profesor José Armando Rodríguez.
Sin duda, la desaceleración económica global, marcada por las tensiones comerciales y políticas entre China y Estados Unidos, está teniendo un impacto directo en la economía colombiana. Se espera que en las próximas semanas se aclare el panorama del país, junto con las estrategias de negociación que el presidente Gustavo Petro liderará para revertir la caída en la inversión y los desafíos en sectores clave como la construcción.
Bogotá, martes 27 de mayo de 2025
Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales IEPRI
Redactó: Daniela Galvez – Oficina de comunicaciones
Revisó y aprobó: Carlos Alberto Patiño – coordinador del área de comunicaciones IEPRI.