En el mes de mayo se registraron 350 eventos relacionados con las precipitaciones, los cuales incluyen inundaciones, deslizamientos y crecientes súbitas.
Los recientes hechos en materia climática a nivel país han despertado preocupación entre los organismos de socorro, gobiernos locales y departamentales, quienes gestionan planes de contingencia para atender las emergencias resultantes de la intensa temporada de lluvias que se ha desatado en las últimas semanas.
Según la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), en el mes de mayo se registraron 350 eventos relacionados con las precipitaciones, los cuales incluyen inundaciones, deslizamientos y crecientes súbitas. Estos sucesos han afectado al menos el 84% del territorio nacional: en Cundinamarca, fueron reportadas 6 inundaciones en 4 municipios y 38 movimientos en masa ocurridos en 20 municipios, entre ellos El Colegio, Yacopí y Sasaima.
Otros departamentos como el Huila, Tolima, Meta, Chocó, Risaralda, Bolívar, Santander, Caldas, Antioquia y Sucre, han reportado numerosos deslizamientos de tierra, crecientes súbitas e inundaciones que han afectado de manera directa a las poblaciones y habitantes de los sectores aledaños, llegando a causar consecuencias irreparables en viviendas, escuelas y cultivos. Incluso, en algunas zonas del país el invierno ha dejado víctimas mortales:
Según el diario “El País”, en Medellín, “las lluvias dejaron una persona muerta y un menor desaparecido en el corregimiento de Altavista debido a un deslizamiento provocado por el desbordamiento de quebradas. Además, se presentaron inundaciones que colapsaron la movilidad vial y afectaron la operación del aeropuerto Enrique Olaya Herrera, con vuelos cancelados y demoras. El alcalde Federico Gutiérrez calificó la situación de crítica y alertó sobre la continuidad de las lluvias”.
Por su parte, en la capital de Colombia las temperaturas siguen descendiendo notablemente gracias a las lluvias persistentes y la alta nubosidad. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) explicó que el aumento de las lluvias y el ingreso de aire frío proveniente del sur del continente podrían indicar la llegada del fenómeno de La Niña, lo que a su vez aumenta la probabilidad de heladas en zonas rurales de Bogotá y municipios cercanos.
Aunque algunos sectores ambientalistas han atribuido este fenómeno al cambio climático y sus consecuencias, José Daniel Pabón Caicedo, meteorólogo, doctor en Geografía y profesor asociado del Departamento de Geografía de la Universidad Nacional de Colombia comentó:
“Es muy probable que haya alguna influencia del cambio climático en la frecuencia y la intensidad de los fenómenos meteorológicos o de los hidroclimáticos asociados a los fenómenos de El Niño y de La Niña. Sin embargo, es difícil asociarlos al cambio climático, porque es un proceso de largo plazo; no es de unos meses ni tampoco de un año al otro (…) para poder encontrar el efecto o la señal de ese cambio climático, se requiere tener una mirada al proceso del clima en el término de decenios (…) Probablemente sí hay algún efecto, pero todavía no se puede atribuir al cambio climático”.
Por su parte, el IDEAM afirmó que, aunque las lluvias disminuirán en la región Andina, Pacífica y Amazónica, lo más probable es que se mantengan dentro del promedio climático en el norte de la región Andina. Claro está que se podrá registrar una disminución en la frecuencia de estas entre el 10% y 20% en zonas como el norte de Cundinamarca, Caldas, Tolima, Valle, Cauca y Nariño.
Del mismo modo, a pesar de los recientes escándalos por corrupción, la UNGRD manifestó haber intensificado sus acciones frente a la temporada invernal anunciando medidas como la atención directa a comunidades afectadas en departamentos como Chocó y Arauca, donde se han entregado ayudas humanitarias, instalado Puestos de Mando Unificado y destinadorecursos para obras de mitigación. También afirmó estar avanzando en la “implementación de un plan nacional estructurado en cinco fases para afrontar posibles efectos del fenómeno de La Niña.”.
Cabe mencionar que la entidad ha enfrentado limitaciones e irregularidades en el manejo de sus fondos presupuestales, lo cual ha obstaculizado su respuesta efectiva a las más de 2.600 emergencias reportadas.
“En este momento lo que se debe es tratar de avanzar en la anticipación de los pronósticos para que sean un poco más oportunos y acertados que los actuales (…) que puedan ser más anticipados para que sirvan de alertas más efectivas. Desde la parte de la organización y de la gestión del riesgo de desastres, lo que se requiere es lograr una participación efectiva de las comunidades, es decir, que estén informados, que tengan conocimientos, que tengan la información y la sepan utilizar, teniendo planes de contingencia ante uno u otro tipo de fenómeno extremo que les pueda generar desastre”. Afirmó el profesor José Daniel Pabón.
Bogotá, martes 3 de junio de 2025
Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales IEPRI
Redactó: Daniela Galvez – Oficina de comunicaciones
Revisó y aprobó: Carlos Alberto Patiño – coordinador del área de comunicaciones IEPRI.