Desde mediados del 2019 alrededor de 10 000 hongkoneses fueron arrestados y más de 2000 han tenido que enfrentarse a cargos judiciales relacionados con las protestas. Un buen número emigró intempestivamente. En otras palabras, los políticos de oposición y las voces de la disidencia en Hong Kong están ahora en juicio, en la cárcel o en el exilio.