La tensión entre Venezuela y Colombia se ha intensificado en los últimos días, marcada por la presencia militar estadounidense en aguas del Caribe y los refuerzos venezolanos de tropas en la zona de frontera con Colombia.
En las últimas semanas se han conocido acciones de presencia militar cerca a las costas venezolanas por parte de Estados Unidos, bajo el liderazgo de Donald Trump. Según el gobierno estadounidense el objetivo de estas operaciones sería frenar la avanzada del tráfico ilícito de drogas. Washington desplegó un contingente naval que incluye destructores, un crucero lanzamisiles y un submarino nuclear, que al estar frente a Venezuela Caracas interpreta como una amenaza de intervención militar.
En respuesta, el presidente Nicolás Maduro sigue movilizando tropas y milicias civiles para reforzar las fronteras, advirtiendo su intención de propiciar la defensa de la soberanía de su territorio a través de la lucha armada. Paralelo a esto, el gobierno de Gustavo Petro en Colombia ordenó redoblar la presencia militar en el Catatumbo, una de las zonas más sensibles de la línea limítrofe. Este escenario pone en alerta a la región, en la medida en que la seguridad y la diplomacia se entrecruzan en un contexto de creciente tensión geopolítica, insinuando una doble presión contra el gobierno de Nicolás Maduro a quien se le ha vinculado, por parte de Estados Unidos, con el “narcoterrorismo”.
Giovanni Molano Cruz, profesor del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (IEPRI) de la Universidad Nacional de Colombia, advierte que el trasfondo de la situación excede lo bilateral:
“La más reciente amenaza militar de Estados Unidos a Venezuela no es un asunto bilateral entre Estados Unidos y Venezuela. Esa amenaza estadounidense, aunque presenta las apariencias de lucha contra la droga, es un mensaje político de presión para el régimen de Nicolás Maduro, pero también es una amenaza a la región América Latina y el Caribe, porque abre escenarios de guerra.”
Sumado a la tensión internacional, la frontera colombo-venezolana también se ha convertido en un espacio de disputa y aumento militar entre ambos países latinoamericanos. El presidente Gustavo Petro por su parte ha ordenado ampliar la presencia militar colombiana en el Catatumbo “ para lograr reducir al máximo las fuerzas de la mafia”. Una acción arriesgada toda vez que en este territorio convergen dinámicas sociales, económicas y de seguridad complejas. Según Molano Cruz:
“La zona de frontera, el área del Catatumbo es un área de densas relaciones sociales colombo-venezolanas, pero también de altos flujos legales e ilegales donde operan grupos armados vinculados con el narcotráfico. Mayor presencia militar colombiana puede implicar más confrontaciones armadas y eventuales afectaciones, incluso de derechos humanos, para colombianos y nacionales de la hermana República de Venezuela. Ante la actual coyuntura originada en las amenazas militares estadounidenses, fortalecer la vía diplomática en el marco de la CELAC es la opción más pertinente para el gobierno colombiano.”
En medio de esta coyuntura la discusión sobre el papel de la diplomacia multilateral se vuelve crucial para mitigar riesgos de escaladas militares y reencauzar las relaciones en torno al respeto por la soberanía y la paz regional.
Para el profesor Molano Cruz:
Colombia mediante la CELAC puede señalar a Washington los costos políticos de su aventura militarista con una región donde la mayoría de países rechazan cualquier intervención y defienden la paz. Al mismo tiempo que desde la CELAC puede continuar buscando otorgar todos los medios posibles para que los venezolanos, incluida la oposición, garanticen la transparencia y la construcción de la democracia.
La CELAC es un mecanismo intergubernamental de diálogo y concertación política creado en 2010, que reúne a 33 países de América Latina y el Caribe. Su misión es promover la integración, la cooperación y la resolución pacífica de conflictos, razón por la cual es un espacio idóneo para canalizar las tensiones actuales y evitar que escalen hacia escenarios de confrontación armada.
El desenlace de esta crisis dependerá de la capacidad de los gobiernos de priorizar el diálogo sobre la fuerza, en defensa de la estabilidad y la paz en América Latina y el Caribe.
Bogotá, miércoles 03 de septiembre de 2025
Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales IEPRI
Redactó: Daniela Galvez – Oficina de comunicaciones
Revisó y aprobó: Carlos Alberto Patiño – coordinador del área de comunicaciones
IEPRI.