Durante la última semana, las tensiones entre Estados Unidos y Venezuela han alcanzado uno de sus puntos más críticos de los últimos años.
En medio de las tensiones crecientes entre Estados Unidos y Venezuela y las últimas declaraciones hechas por sus mandatarios, el mundo se prepara para un posible nuevo escenario de confrontación que involucraría a la población colombiana, no solo por su cercanía al país vecino, sino por supuestos nexos de respaldo al narcotráfico y al cartel de los soles. El conflicto en cuestión ha dejado ver algunas acciones de provocación muy contundentes que alertan sobre un riesgo latente de confrontación bélica: El 2 de septiembre, la Armada estadounidense ejecutó un ataque aéreo contra una embarcación venezolana en el Caribe, atribuida a operaciones del grupo “Tren de Aragua”, que dejó 11 personas muertas. Este hecho marcó un giro significativo en la estrategia de Washington, al pasar del enfoque judicial al uso de fuerza militar directa.
Por su parte, la respuesta de Caracas no se hizo esperar: posterior al ataque aéreo, Nicolás Maduro ordenó el despliegue de 25.000 militares adicionales en zonas costeras y fronterizas, acompañado de un discurso nacionalista que advierte graves consecuencias para la potencia norteamericana si continúa sus acciones de intervención externa no autorizada, poniendo en riesgo la soberanía nacional de Venezuela.
Paralelamente, aviones F-16 venezolanos realizaron sobrevuelos cerca de un buque de guerra estadounidense, lo que generó el rechazo y la amenaza concluyente del presidente Donald Trump de derribar cualquier aeronave que represente un riesgo para sus tropas.
Asimismo, Estados Unidos reforzó su presencia en el Caribe con el envío de aviones de combate F-35, submarinos de ataque, buques de guerra y más de 4.500 marines, designando a Puerto Rico como centro estratégico regional de las operaciones, lo que también podría interpretarse como una clara señal de que las confrontaciones han dejado de ser solo retóricas.
Sobre las posibles repercusiones en Colombia, la profesora Socorro Ramírez, doctora en Ciencia Política y profesora emérita del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (IEPRI) de la Universidad Nacional de Colombia, advierte:
“La escalada militar puede generar efectos sobre las poblaciones muy dañinas. Colombia y Venezuela comparten una larga frontera que no es simplemente “una raya”, tienen poblaciones muy articuladas, algunas son claramente binacionales. Hay indígenas que son de ambos lados cuyo territorio ancestral existe desde antes de la división de los dos países, y por eso es fundamental que pueda enfrentarse esta situación de la mejor manera, con un manejo conjunto de esas zonas fronterizas, asumiéndolas como zonas y no simplemente como la raya limítrofe.”.
El desarrollo de estos hechos evidencia que la crisis trasciende lo bilateral y plantea riesgos directos para Colombia y la región andina, donde la frontera compartida se convierte en escenario sensible para la seguridad y el bienestar de comunidades históricamente integradas. Se espera que en los próximos días las tensiones se reduzcan con el fin de no provocar mayores afectaciones a nivel continental.
Bogotá, miércoles 10 de Septiembre de 2025
Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales IEPRI
Redactó: Daniela Galvez – Oficina de comunicaciones
Revisó y aprobó: Carlos Alberto Patiño – coordinador del área de comunicaciones IEPRI.